EL ARTE DURANTE LAS GUERRAS DE LA RELIGIÓN:

Como se ha visto a través de la investigación, durante el conflicto, en la misma Francia, se dieron divisiones de credo y dogmas, dando inicio a una larga guerra civil; no obstante hay poca información sobre los referentes de las obras de la época, y tampoco hay claridad sobre los movimientos que se desarrollaron a causas de rupturas internas, por ende, mostraremos las principales técnicas conocidas y referentes a la temática. Muchos de estas están faltos de información sobre su propio autor, por el temor de adentrarse al furor de los lados contrarios.

La situación política de Francia durante el siglo tuvo su reflejo sobre las artes, y así el sistema absolutista que dominaba todos los resortes del Estado también pretendió que las manifestaciones artísticas se pusieran al servicio de esos principios.

Catalina de Médicis creía en el ideal humanista del sabio príncipe renacentista cuya autoridad dependía tanto de las letras como de las armas. Su suegro Francisco I de Francia fue un ejemplo, pues había reunido en su corte a algunos de los mejores artistas de Europa; otro lo fueron sus antepasados los Médici, los más famosos mecenas de las artes del Renacimiento italiano. En una época de guerras civiles y declive de la monarquía, Catalina buscó reforzar el prestigio real a través de una espléndida exhibición cultural. Una vez que se hizo con el control del Tesoro Real, estableció un programa de mecenazgo artístico que duró tres décadas, tiempo durante el cual la reina ejerció el patronazgo sobre lo más granado de la cultura del Renacimiento tardío francés en todas las ramas de las artes.

El inventario del Hôtel de la Reine realizado tras la muerte de Catalina reveló que la reina había sido una gran coleccionista. Entre sus posesiones había tapices, mapas, esculturas, tejidos de calidad, muebles de ébano con incrustaciones de marfil, juegos de porcelana china y cerámicas de Limoges, además de cientos de retratos, una moda que se había desarrollado en vida de Catalina. Muchos de los retratos de su colección eran obra de Jean Clouet (1480–1541) y de su hijo François Clouet (c. 1510–1572), autor este último de los retratos de todos los miembros de la familia de Catalina y otros personajes de la corte. Después de la muerte de la reina se puede observar un marcado descenso en la calidad de los retratos franceses y hacia 1610 la escuela patrocinada por los Valois y llevada a su cima por François Clouet casi había desaparecido.

Más allá de los retratos, sabemos poco de la pintura en la corte de Catalina de Médici. En las dos últimas décadas de su vida sólo destacaron dos pintores: Jean Cousin el Joven (c. 1522–c. 1594), del que sobreviven muy pocas obras, y Antoine Caron (c. 1521–1599), que se convirtió en pintor oficial de Catalina después de trabajar con Francesco Primaticcio en Fontainebleau. El vívido manierismo de Caron, con su amor por lo ceremonial y su preocupación por las masacres, refleja la atmósfera neurótica de la corte francesa durante las guerras de religión. Muchas de las pinturas de Caron, como el Triunfo de las Estaciones, tratan temas alegóricos que se hacen eco de las grandes fiestas por las que fue famosa la corte de Catalina. Sus diseños para los tapices Valois celebran fiestas, picnics y simulacros de batallas de los «magníficos» espectáculos organizados por Catalina. Así, Caron refleja eventos como el que tuvo lugar en Fontainebleau en 1564, el de Bayona en 1565 para la cumbre con la corte española y el desarrollado en las Tullerías en 1573 durante la visita de los embajadores polacos que ofrecieron la corona de Polonia al hijo de Catalina, Enrique de Anjou. La biógrafa Leonie Frieda sugiere que «Catalina, más que nadie, inauguró los fantásticos espectáculos por los que también serían famosas las cortes francesas posteriores». De entre todas las artes, el gran amor de Catalina de Médici fue la arquitectura. «Como hija de los Médici», afirma el historiador francés del arte Jean-Pierre Babelon, «estuvo impulsada por la pasión de la construcción y el deseo de legar grandes logros tras su muerte». Así, tras el fallecimiento de su esposo Enrique II, Catalina se dispuso a inmortalizar la memoria de su marido y engrandecer a la dinastía Valois a través de una serie de costosos proyectos arquitectónicos, entre ellos las intervenciones en los castillos de Montceaux-en-Brie, Saint-Maur-des-Fossés y Chenonceau. Además ordenó construir dos nuevos palacios en París: las Tullerías y el Hôtel de la Reine. Intervino en la planificación y supervisión de todos estos proyectos arquitectónicos

En la familia borbon influyeron varios artistas que se destacaban en pintura como: Antoinr Caron, el panorama arquitectónico aparece dominado por las figuras de Jean Bullant (1520/25-1578),Charles Le Brun, Jacques Androuet du Cerceau (1520-1584). Louis-Michel van Loo en retrato cortesano. De origen francés y descendiente de una familia de pintores. Con treinta años fue requerido en la corte de Madrid para sustituir al pintor de cámara Jean Ranc; Desde 1737 hasta 1752 trabajó al servicio de los monarcas. Además de convertirse en el principal retratista de la corte, fue promotor de la fundación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. A la muerte de Felipe V, continuó como primer pintor de Fernando VI.